La costumbre de venerar la Santa Cruz se
remonta a las primeras épocas del cristianismo en Jerusalén. Esta
tradición comenzó a festejarse el día en que se encontró la Cruz donde
padeció Nuestro Señor.
Posteriormente, a principios del siglo VII,
cuando los persas saquearon Jerusalén se apoderaron de las sagradas
reliquias de la Santa Cruz. Esta serían recuperadas pocos años más
tarde por el emperador Heraclio, y recordando este rescate es que
celebramos el 14 de septiembre la exaltación de la Cruz.